Hay dos formas, y sólo dos formas, garantizadas para prevenir la violación de las mujeres europeas por parte de hordas de indeseables depredadores, la disuasión del acto, y la eliminación de aquellos que perpetran el acto.
La eliminación requiere o su expulsión desde las tierras europeas o bien matarlos en suelo europeo.
La disuasión seria mostrarles una amenaza que pueda ser llevada a cabo, por ejemplo, saludar a los invasores con carteles que digan: ¡viole a nuestras mujeres y eress un hombre muerto!.
Consecuente con la moralidad y con un código de honor y con el coraje, sería inmoral no defender las tierras y los pueblos de Europa, y no vengar la violación de incluso sólo una muchacha europea.