domingo, 1 de noviembre de 2015

Drieu la Rochelle



El hombre moderno es un asqueroso decadente. Ya no puede hacer la guerra, pero hay otras muchas cosas que no puede hacer. Sin embargo, con su fatuidad, con su arrogancia de ignorante, condena lo que ya no puede hacer ni soportar.



La verdad, si esta significa mostrar el fondo del alma y no esa innoble acepción sobre la adecuación de la mente a la cosa, es que el fascismo, en su idealización del hombre nuevo, de la acción privilegiada, de la inteligencia aristocrática, es hermoso, y por eso soy fascista. Lo bello no tiene nada que ver con el libre comercio del liberalismo o la lucha de clases de proletarios codiciosos que forman el tropel de la plebe comunista.


La única diferencia entre el totalitarismo liberal y el marxista, ambos expresión del materialismo, es que el liberal es grandilocuente y proclive a la guillotina, mientras el otro, el marxista, es monocorde y dado al tiro en la nuca.


Drieu la Rochelle