domingo, 14 de agosto de 2016

Las sociedades decadentes

Otro trazo característico de la decadencia avanzada es la mediocridad de los sentimientos.

Las sociedades decadentes ya no saben amar ni odiar, las ha invadido la tibieza, porque la vida las está abandonando, y su fuerza vital casi ha desaparecido.


Se ha llegado a la más absoluta incapacidad para aprender

Lo característico de esta enfermedad, la decadencia, es la ceguera que afecta al enfermo acerca de su propio estado. Cuanto más enfermo está, más sano cree estar. Una sociedad decadente es así tanto más progresista cuanto más avanza hacia el desenlace fatal de su enfermedad.


Hacer un diagnóstico de decadencia, no hace  más que prever el desarrollo normal de la enfermedad. 

lunes, 8 de agosto de 2016

Ludwig van Beethoven..

¡Actúa en vez de suplicar... Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa!..sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino..
Ludwig van Beethoven..

domingo, 7 de agosto de 2016

Teoria de la disonancia cognitiva



Hay algo propio de la naturaleza humana que nos impide cambiar de ideas de manera radical, así que casi inconsciente buscamos excusas, se trata de poner un velo, de justificar lo que no parece justificable, tendemos además a pensar lo mismo que los demás, a no cuestionar a la mayoría. 

Esta fuerza del grupo es fundamental para mantener una creencia, incluso aunque se demuestre que tal creencia es completamente falsa e incluso perjudicial para el ser humano.
















las últimas espadas del cristianismo..La Ilglesia modernista se comporta como la ramera de Roma del apocalipsis PERO que a esas ruinas todavia le hagan eso da pendiente... y los tradicionalistas solo se asombran y siguen a Bergoglio al abismo...


De repente yo vi el mundo en completa revolución..el orden y la justicia no reinaban más..se extendía la injusticia..la mentira..el libertinaje y toda suerte de iniquidades..los siete pecados capitales eran llevados en triunfo... Isabel Canori Mora.
(1774-1825)

sábado, 6 de agosto de 2016

Servidumbre y esclavitud..

Como fuerza social, un individuo con una idea vale por noventa y nueve con un solo interés.

El individuo que tiene una clara conciencia de sí mismo y que obra en consecuencia: es la forma más elevada de la individualidad.
Théodule Armand Ribot


Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente.

El hábito de la servidumbre trae consigo sentimientos de domesticidad, en los cortesanos lo mismo que en los pueblos.

Si hemos de vivir largamente en esta opresión donde todos nos ven y escarnecen los antiguos triunfos de nuestro poder, ahora reducidos a esta obscura e infernal servidumbre.

Toda liberación depende de la toma de conciencia de la servidumbre, y siempre por el predominio de necesidades y satisfacciones que se han convertido en propias del individuo.




La primera causa de la servidumbre voluntaria es la costumbre.


Los hombres, al nacer bajo el yugo y la ser luego criados y educados en la servidumbre, sin mirar ya hacia delante, se contentan con vivir como han nacido, no piensan tener otro bien ni otro derecho más que el que han encontrado, y consideran natural el estado de su nacimiento...Étienne De La Boétie.



Ludwig von Mises;
El rasgo característico de una sociedad libre es que puede funcionar a pesar del hecho de que sus miembros no están de acuerdo en muchos juicios de valor...Ludwig von Mises

No hay esperanzas para una civilización, cuando las masas están a favor de políticas nocivas.
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jueves, 4 de agosto de 2016

El imperativo moral..Clément Rosset.


El imperativo moral no peca solamente por su contenido, es decir, por su aspiración a lo universal. Es en principio aberrante por el hecho mismo de constituirse como imperativo moral, me refiero a su ambición de someter todo acto que no sea reprensible al acuerdo previo con una máxima cualquiera. 


La generosidad es por definición ajena al sentimiento del deber; de hecho, es contraria a éste, a tal punto que hay ciertamente menos perfidias que temer de un crápula franco que de las de alguien que pretendería ser generoso por deber. 

El hombre generoso actúa generosamente porque es generoso, no porque consulta un código de buena conducta que le recomienda ser generoso. La gente de moral me parece llevar sobre sí misma permanentemente, apretado en su billetera como el memorial de Pascal escondido en el dobladillo de su hábito, un pedazo de papel en el que ha inscrito:«No olvides ser bueno». 

Tal seguridad contra el mal no es tan tranquilizante como parece, y personalmente yo desconfiaría completamente. En un momento crítico, en el fuego de la acción, ¿tendrá nuestro hombre el tiempo de consultar su billetera? ¿Y qué pasará si ha dejado la billetera en casa, o ha incluso olvidado de meter allí, como lo hace cada mañana pues puede suponerse que lo saca cada noche antes de acostarse para tenerla al alcance de la mano, como hacía Schopenhauer con sus pistolas, la fórmula mágica que lo protege de mal-actuar?


Lo que se persigue con estas morales universales es el hombre universal, el hombre único, un hombre conformado por muchos más hombres pero unidos por una misma conciencia.

Adolf Hitler, Mein Kampf

En los colegios no se enseña ningún tipo de disciplina. No se enseña porque primeramente los no comprometidos socialmente son los de arriba, que animan esta situación de decadencia.

En las escuelas de un Estado nacional habrá de dedicarse más tiempo al ejercicio corporal. No deberá transcurrir un solo día sin que un muchacho no consagre al menos una hora al adiestramiento físico, así de mañana como de tarde, en forma de juegos y de gimnasia. 

Hay un deporte en particular que no se ha de excluir de ninguna manera: el boxeo. Apenas si es posible creer lo falsas que son las ideas imperantes sobre éste entre las personas «educadas». Suponen tales personas que es natural y honroso para un joven aprender esgrima y batirse en duelo, pero mirar como una grosería el boxeo. 

¿Por qué? No existe deporte alguno que estimule tanto como éste el espíritu de ataque; requiere una decisión rápida como el relámpago y templa y agiliza el cuerpo. Y el hecho de que dos jóvenes resuelvan sus disputas trenzándose a puñetazos, no es en modo alguno más grosero que sí lo hicieran empleando al efecto una pulida hoja de acero.

La transformación social



La transformación social es convertir una masa aborregada en personas que individualmente tengan un criterio propio. 

No obstante, bien sé que tal cosa es imposible en el panorama actual, mas observando cómo devienen los acontecimientos y la naturaleza de los esclavos que obedecen a los amos de nuestra democracia y sistema plutocrático.

El librepensador es un ser cuya libertad de pensar no viene impuesta por nadie. No necesita la democracia ni sistemas libertarios para pensar libremente. 

Pensar libremente es una actitud que el propio sujeto adopta por sí mismo, una actitud desafiante que no es gracias al derecho, sino propiciado imperativamente por su propia capacidad.